1

Alteraciones emocionales:

Ansiedad, depresión, trastornos del ánimo, duelos…

Las emociones negativas son el trasfondo emocional de nuestra experiencia. Todo malestar emocional está sujeto a vivencias externas o internas que son interpretadas, valoradas, respondidas y afrontadas por la persona que sufre. Estas vivencias asociadas al malestar emocional tienen un carácter cognitivo y conductual gestado a través de las experiencias personales vividas, de los mensajes recibidos, de la cultura, del influjo de los valores morales y sociales. En definitiva de diversos componentes susceptibles de ser estudiados y modificados por la persona para el alcance de una superación sana de sus conflictos emocionales.

2

Alteraciones relacionales:

Conflictos conyugales, violencia filio-parental, separaciones y divorcios, hijos e hijas en situación de vulnerabilidad…

A menudo las personas pueden verse envueltas en relaciones familiares o sentimentales dañinas o frustrantes. Muchas veces esta experiencia se vive desde una posición de indefensión. La persona observa la realidad que no le gusta con mucha frustración y sin sentirse capaz de abstraerse o de cambiar la realidad que le ha tocado vivir. El reconocimiento y aceptación de la situación no supone resignación. La persona puede aprender a conocer aquello que puede cambiar y aquello, de su entorno, que no puede cambiar, y responder de la manera más adaptativa, tomando decisiones, movilizando dinámicas de comunicación o asumiendo responsablemente su libertad o capacidad para intervenir, de manera que abandone la resignación pasiva y evolucione hacia estados potencialmente más sanos y adaptados.

3

Problemas de comportamiento:

Adicciones, impulsividad, aislamiento, falta de asertividad, compulsiones, malos hábitos, compras compulsivas, consumo de sustancias.

Cuando una persona es consciente de un comportamiento repetido que le está perjudicando y no es capaz de desprenderse del mismo, es porque se han instalado una serie de mecanismos de mantenimiento que están influyendo. A lo largo del desarrollo de las conductas alteradas, las personas generan pensamientos, valoraciones, significados internos que, de alguna manera, mantengan la sensación de coherencia interna entre lo que se piensa y lo que se hace. Estos contenidos mentales, a veces muy sutiles, se automatizan y se convierten en factores de mantenimiento de la conducta alterada. Su modificación es el primer paso para poder modificar la conducta en cuestión, todo lo cual se habrá de complementar con la puesta en práctica de comportamientos alternativos y mediante el aprendizaje de estrategias de autocontrol que permitan al sujeto deshabituarse de la conducta objeto de modificación.

4

Peritaciones:

Guarda y custodia de menores, acoso, daños psicológicos, agresión sexual…

A lo largo de mi carrera profesional he actuado como perito psicólogo en muchas ocasiones. Principalmente en casos relacionados con la custodia de menores cuando los progenitores se separan. Es muy frecuente que en esta situación los progenitores no lleguen a ponerse de acuerdo porque uno de ellos desea ostentar la guarda y custodia de los hijos en exclusiva, mientras que el otro progenitor aboga por un régimen de guarda y custodia compartida. A menudo he realizado estudios psicológicos de uno de los progenitores o adoptantes para acreditar su competencia para el ejercicio de la guarda y custodia de su descendencia y a continuación he realizado una valoración del régimen que más beneficia a la persona menor en cuestión. En otras peritaciones he valorado la posible existencia de acoso, normalmente en casos de acoso laboral. También he valorado a menores, ya sea como víctima o como agresor, relacionados con una supuesta agresión sexual. Por último, la valoración de daños psicológicos sufridos por una persona ante determinados hechos, ha sido otra de las demandas peritadas.